El blog de María Isabel Redondo.
Cita: de estos aires nunca se preocupa uno desde el valle.
Imagen: una niña sentada en un valle. A su espalda está el mar y, más allá, una montaña azul en cuya cima brilla una estrella.

Imagen:La niña se ha puesto de pie, y ahora mira hacia el mar, la cumbre y la estrella.

jueves, 26 de junio de 2014

Cuando toqué fondo

Cuando toqué fondo, el fondo me besó.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Llorar

Llorar hasta que las flores de Swarovski cobren vida,
hasta que las arenas de cristal del desierto se vuelvan estrellas.
Hacer mi cama con sábanas de nieve
y llorar hasta que la gota que hizo rebosar el vaso se confunda en el mar.

domingo, 30 de marzo de 2014

A esta casa de paz...

Escrito en el libro de visitas del monasterio de San Pedro de Cardeña. 

A esta casa de paz traigo mis ansias
y el cariño de todos los que quiero,
la añoranza de Dios cuando se oculta.

lunes, 24 de marzo de 2014

[Y que lloren las fuentes]

Y que lloren las fuentes
y que sigan llorando,
que murió mi granado preferido,
el que yo amaba tanto.

Que las procesionarias
sigan procesionando
y los pinos gimiendo sus penas
cual mástiles de un barco.

Que me envuelva la niebla
con su empapado manto
y que sigan volando las estrellas
camino de Santiago.

domingo, 23 de marzo de 2014

[La gota que colmó el vaso]

La gota que colmó el vaso
incrementó también la soledad
en un grano de arena.

Duele tu nombre en los emails
y dolerá mañana
en las ramas desnudas de los plátanos.

Ahora...

Volaría mi alma
a caminar de noche por las calles,
sus lágrimas al viento,
a la busca de algún Getsemaní
donde rezar a las estrellas altas
para que te me guarden.

Templarían mis dedos mi guitarra
en esta noche anónima
y con notas agraces
tejería acordes nuevos

para cantar tu nombre
que duele en las esquinas virtuales
de mi casa en la Luna.

jueves, 20 de marzo de 2014

Sabes, sabemos

Sabes, sabemos
de los hilos de oro y telaraña
que briznan las urdimbres de la vida.

martes, 18 de marzo de 2014

Epístola

Yo, Isabel,
guardiana de las barras de progreso
y del zumbido de los tubos fluorescentes,
del sol que gira tras los ventanales
que dan al Sur,
te escribo a ti,
callado como un copo,
como una nube,
con ese silencio
que guardan en su cofre las estrellas
aunque algunos afirmen que cantan.
Te escribo sin palabras,
sin fecha,
precisamente hoy,
solo en mi pensamiento,
sobre andamios de música.