El blog de María Isabel Redondo. Cita: de estos aires nunca se preocupa uno desde el valle. Imagen: una niña sentada en un valle. A su espalda está el mar y, más allá, una montaña azul en cuya cima brilla una estrella.
Imagen:La niña se ha puesto de pie, y ahora mira hacia el mar, la cumbre y la estrella.
Bajar a jugar al río,
a los mares de flores.
Trazar mapas de mundos imposibles
—Campanola, la Playa de los Mil Molinos...—.
Disparar con un arco de amazona con una cuerda verde flechas en pos del horizonte. Comulgar con los nombres de las hierbas en labios de la abuela —esos labios que por la noche bisbesean el Padre Nuestro—. Aprender las palabras de la tierra y del pueblo que saben a leyenda. Entre pinos, la aventura a la vuelta de la esquina, en donde la ficción supera por fin a la realidad.
Mis tesoros de siempre eran arena, como vaticinó el profeta de las Ciudades Perdidas. Ahora, anciana en alpargatas sin vuelo, ya no me quedan fuerzas para encontrar la llave de la Posada de la Luz.
En mi mochila llevo música para amansar montes. En el autobús de los pueblos llego a una ciudad de luz extraña.
De vuelta, caminos blancos vertebran el verano que calienta el lomo de los campos.