El blog de María Isabel Redondo.
Cita: de estos aires nunca se preocupa uno desde el valle.
Imagen: una niña sentada en un valle. A su espalda está el mar y, más allá, una montaña azul en cuya cima brilla una estrella.

Imagen:La niña se ha puesto de pie, y ahora mira hacia el mar, la cumbre y la estrella.

martes, 17 de julio de 2012

Tercera generación

          A ella se le pusieron los ojos violetas, y él besó cada uno, como besó cada una de sus lágrimas de nostalgia por un lugar en donde nunca había vivido. Fue y le alquiló una casa con blancas galerías de cristal en aquella encrucijada de caminos de lluvia por la que suspiraba su corazón. Y allí la dejó, al cuidado de una monjita de hábito gris que hiciera voto de silencio y servidumbre por un año.
Tras las largas visitas a la catedral de piedra por escaleras interminables, la hermanita trataba de curarle la melancolía con dulces de canela, y por las noches la arropaba bajo el edredón estampado de rosas.
Cuando él regresó al fin, fue para ella como abrir los regalos la mañana de Reyes.
Él sabía. Sabía que muchos rasgos saltan una generación. Sabía que en el diario del abuelo de su esposa estaba escrito: «Llevadme a los Prados Hondos para que pueda llorar».

sábado, 14 de julio de 2012

Una nube embarazada

Una nube embarazada ha rozado mi balcón con su barriga gris.

viernes, 13 de julio de 2012

En la más absoluta indigencia

En la más absoluta indigencia, cualquier cosa que recibimos es un regalo.

miércoles, 11 de julio de 2012

El pavo real

Viene de la foto del pavo real que puse en la entrada El rey del Campo Grande.

pavo real con la cola abierta, ha girado ligeramente

El pavo real
—pechuga azul inconcebible—
ha abierto su abanico
que despliega mi infancia,
tesoros que él guardaba en su imperial custodia
de esferas de esmeralda y lapislázuli.

Me los enseña
—¡Niña yo!—,
me los regala o presta
entre banda sonora y aromática.

Una falda escocesa que, jugando, llenaba de arena.
Una barca de sueños que no fue para mí.
(Más tarde, mi hermano me hablaría de piratas e islas fantásticas).
Ropa de domingo.
Mañanas con abuela y pavos reales.
Tardes con padres o abuelos.
Ancianos endomingados se sientan en los bancos.
Olor a estanque.
Patos, cisnes, barquillos...

Verde, verde, todo verde,
fresco en verano,
huele a saúco.

La fuente que hace daño en la nariz.
Cloro.
«Deja beber al niño».

La pérgola, que nunca vi hasta ser mayor.
Desde su cercanía, me contaron,
oí a Víctor Manuel cantando de los valles y las minas
—míos ya para siempre—
cuando aún me desplazaba en cochecito de bebé.

La cascada, que murió antes que mi niñez primera.

Un rincón de rosales con fuente donde soñar con ser mayor.

La fuente de la fama.
No entendía.

Y más tarde,
crecer.

Amigas.

Exámenes…

Y aquella vez en que todo se heló
bajo la vara mágica de alguna de sus hadas inquilinas,
y me llevaron mis padres entre examen y examen
a ver el mundo y el espacio y el tiempo congelados.

El pavo real,
que hoy ya no es mi enemigo
y me deja acercarme
(respetuosa,
con estupor y temblores,
como se ha de acudir ante el emperador del Japón),
ha desplegado para mí su abanico de gracia
en donde guarda briznas y secretos
del instante más mío y más lejano.

Como la abuela hacía con mis dibujos,
para entregármelos intactos el día que vuelva.

pavo real con la cola recogida, visto a través de una valla

Artículos relacionados: El rey del Campo Grande.

sábado, 30 de junio de 2012

Sueños enlatados, de Tali Viana

   Ya podéis disfrutar en la red del libro Sueños enlatados, ramillete de poemas del alma de Natalia Viana entre cuyas estancias tengo el honor de que unas pocas palabras mías ocupen un entrañable rinconcillo.
   ¡Gracias, Tali!

Más que cuatro paredes


Para Eva

Más que cuatro paredes es una casa.
Más que un techo y un suelo y unas cuotas de participación.

Una casa, con suerte, es el lugar donde se nos espera,
aquel en donde siempre somos bienvenidos.

Fuego en invierno,
sombra en verano.

Hogar-refugio en el que somos simplemente nosotros.
Lugar-abrazo donde acoger a los amigos del alma.

Remanso de serenidad.
Atalaya de comunicación.

Espacio que, cual manto, cobija emociones, vivencias y sentimientos.

Que así sea para ti este rincón del mundo
en la tierra encantada de las Tres Islas Azules:
un pequeño universo tuyo y de los tuyos
que abrigue cotidianas soledades
y esa modesta porción de felicidad a la que todos tenemos derecho.

Vigo. Plaza de Compostela. 29 de junio de 2012

martes, 26 de junio de 2012

El rey del Campo Grande


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